(Arxentina 1892-1938)
Ir a audio Alfonsina y el mar

Poeta feminista que asume o papel de defensora consciente dos dereitos da muller nun “mundo de homes”. Por iso o seu canto tórnase protesta e rebeldía fronte á sumisión que da muller espera e reclama a sociedade . Desde un mundo de soedade e dor, maior aínda por ser muller, anhela un paraíso perdido que intúe en soños de liberdade e de amor en harmonía coa natureza. Mais estes soños, plenos de erotismo e sensualidade, quedan velados polo sentimento de desengano e frustración que a vida impón.

OBRA POÉTICA

  • La inquietud del rosal.
  • El dulce daño
  • Irremediablemente
  • Languidez
  • Ocre
  • Mundo de siete pozos
DOLOR
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar;
Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

LA CARICIA PERDIDA
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,

si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?